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La fracción democratizable de la conducta humana

Se estima que sólo el 15% de los países son hoy gráciles “democracias plenas” –sea lo que esto sea– mientras que el 30% aún son robustos “regímenes autoritarios”. Habitualmente, sin embargo, estas modestas estimaciones se analizan bajo el supuesto optimista racional de que el 100% de los regímenes políticos son democratizables a medida que progrese el cronómetro histórico, según la conocida tesis de Francis Fukuyama.

La democracia como ideología (Bueno, 1997) disfruta de un prestigio sin precedentes y desborda con mucho la idea política de democracia.

Tendríamos incluso un “ethos” democrático según el cual toda conducta humana, no sólo ya los estados, puede democratizarse.

Para el psicólogo del desarrollo Lawrence Kohlberg (1927-1987) la moralidad más avanzada estaría orientada hacia una comprensión de reglas formales de justicia universal “dentro de un orden democrático establecido” (Citado por Paul Cliteur en The moral outlook, Pág. 222). El carácter democrático (grácil) se identificaría incluso con la normalidad psicológica, mientras que el carácter autoritario (robusto), a la manera de Adorno, lo haría con lo patológico. Según el psicólogo Edward J. Shoben (1957), la “personalidad normal” estaría caracterizada nada menos que por “el autocontrol, la responsabilidad personal, la responsabilidad social y el interés social democrático”. Por poner un ejemplo más reciente, los defensores de la llamada “filosofía para niños” fundamentan su pedagogía en la confianza en que “avancemos hacia una forma más democrática de democracia”.


Adorno en la playa

Esta soltura con la que se emplean los psicólogos y los científicos políticos posteriores a la segunda guerra mundial contrasta con el hecho incontestable de que sólo una minúscula fracción de la conducta humana parece ser democratizable. Y esto valdría tanto para el presente, como para el pasado, si tomamos en serio la crítica de Zimmerman a evolucionistas como Morgan, que reivindicaron la “democracia arcaica” de la sociedad primitiva.

La inmensa mayoría de las sociedades humanas funcionales contemporáneas siguen sin ser “democráticas”: las iglesias, los ejércitos, los propios partidos políticos –ley de hierro de las oligarquías de Michel–, las familias, las asociaciones científicas, las empresas, las orquestas sinfónicas... Irónicamente, incluso el ego (Greenwald, 1980) se organizaría según robustos principios autoritarios y “totalitarios”, mucho más que democráticos o asamblearios.

Comentarios

  1. el totalismo esta presente en todo, ya que el universo es totalitario porque lo es todo jajaj

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  2. Los equipos deportivos serían el ejemplo mas claro que tendría la gente.

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    Respuestas
    1. Las democracias son gráciles y los regímenes totalitarios son robustos? La ciencia la teconología y las guerras hoy por hoy las dominan las democracias.
      Y se han enfrentado militarmente dictaduras y democracias y han sido vencedoras las segundas. Apoyados claro por elementos no democráticos como son los ejércitos, aunque un ejercito de USA es mas "democrático" que uno de la URSS y eso se nota cuando haces un análisis militar.

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    2. Sin embargo, la apreciación cultural general es que las democracias son más gráciles, y existe la expectativa de que la paz sólo se logrará la paz mediante la democratización. Kant mismo sugería en "La paz perpetua" que la forma de los estados futuros debía ser republicana. Aún así, ya Tucídides subrayó el carácter belicoso de la democracia ateniense.

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