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El fin de nosotros mismos. La familia en la civilización europea

No tener el cerebro hecho polvo es el único requisito actual para entender que el declive de la familia europea tendrá consecuencias próximas, inevitables y letales en lo que aún llamamos civilización. Pero en los años cuarenta del siglo pasado, cuando el profesor de Harvard Carle Zimmerman publicó su opus magnum Family and civilization (ISI Books, 2008), se necesitaba más perspicacia para presentir el cataclismo. Sobre todo habida cuenta del baby boom de las dos décadas inmediatamente posteriores, que parecía poner en suspenso las predicciones sombrías.

Fue solo un paréntesis. En España la población neta ya está disminuyendo. Según el INE, sólo este año hay 170.392 personas menos, y el 10% del censo lo constituyen extranjeros (el porcentaje real de extranjeros étnicos es, obviamente, más alto). La tasa de natalidad aún se encuentra en un nivel muy por debajo del mínimo necesario para asegurar el reemplazo generacional: 1.32 hijos por mujer, una caída precipitada drásticamente desde la llegada de la "democracia". Los efectos a largo plazo en la demografía de este cambio político son de hecho peores que los efectos de la guerra civil, tal como se aprecia en este gráfico de la Fundación Renacimiento Demográfico:

Renacimiento demográfico: Baja natalidad

En la misma página de la fundación se pueden encontrar otros datos y previsiones sobre los efectos sociales y políticos que acarreará este "invierno demográfico".

España se suicida, pero las expectativas no son mucho mejores para los demás europeos, evidenciando que la modernidad occidental no es adaptativa. Según datos PEW, la población europea neta pasará de representar el 10% del total mundial en 2010 al 7% en 2050. En comparación, África pasará del 15 al 25%. Los propios europeos (étnicos) se convertirán en minorías dentro de sus países de origen, en unas pocas décadas, si se mantienen las proyecciones.

Tres tipos de familia 

Zimmerman comienza su obra discutiendo el enfoque hegemónico en el estudio de la familia desde el siglo XIX (el de Maine, Morgan o Marx y Engels), según el cual la familia humana progresaría necesaria y linealmente a través de etapas sucesivas, de la sociedad primitiva a la civilización, del status al contrato, y del despotismo familiar (el ilusorio “patriarcado”) a la libertad individual. Este enfoque evolucionista elimina el registro histórico de la sociología de la familia, escamoteándonos la visión de un proceso mucho más semejante a un curso cíclico en el que destacan tres tipos recurrentes de familia.

El primer tipo es la familia extendida o fideicomisaria (trustee family), denominada así “porque se considera a sí misma como inmortal”, y formada por miembros “que no son la familia sino meros fideicomisarios de su sangre, derechos, propiedad y nombre”. Es la familia de los tiempos griegos arcaicos, homéricos (hasta el fin del siglo IX a.C.), en las tribus romanas anteriores al código de las Doce Tablas (450 a.C.), y de los europeos supervivientes al colapso imperial romano, al menos hasta la imposición del derecho canónico en el siglo XII de nuestra era.

Explicándolo en términos de este blog, en este tipo domina el conatus de la familia extendida, o el clan familiar, por encima del individuo y otros agentes sociales que no existen o detentan un poder declinante. Es decir, lo que importa es la preservación del clan. Los clanes compiten entre sí, a veces de forma letal y constituyen la principal unidad de selección social. En términos de organización política, equivale al “gobierno del clan” del que habla Mark Weiner.


La familia es sagrada

La familia doméstica evoluciona a partir de la familia fideicomisaria, al liberarse de las normas del clan, normalmente gracias al crecimiento de otros agentes sociales, especialmente la Iglesia y el estado en la historia de Europa. Es la familia romana tras las Doce Tablas, hasta las reformas de Augusto, y también la familia europea de la edad moderna, hasta el periodo de la Reforma y la época revolucionaria del siglo XIX.

Este es el tipo de familia más común en la sociedad civilizada en expansión, ya que aún conserva el grado de nobleza y libertad necesario para sostener las necesidades sociales mínimas. Representa una fase de equilibrio entre la familia fideicomisaria y la atomista. La unidad de selección social ya no es el clan, pero el conato individual aún es moderado. La etapa doméstica está caracterizada por la fidelidad, la monogamia, una natalidad moderada a alta, ética de la responsabilidad y lo que los posmodernos llaman “heteronormatividad”.

La familia doméstica puede evolucionar en un último tipo, el atomista, donde ya domina progresivamente el conatus individual. Es la familia desmoralizada que precede al colapso de la civilización griega clásica, apenas dos siglos tras la oración fúnebre de Pericles, la familia romana en descomposición de Augusto a Justiniano (527 d.C.), y la familia europea occidental desde las revoluciones liberales hasta el día de hoy.

En un contexto caracterizado por estados más fuertes y centralizados, que debilitan los viejos poderes del clan familiar, y también de la iglesia, el individuo pasa a ser la principal unidad de selección social. Aumenta por tanto la competencia entre individuos, incluso entre los restos menguantes de familia biológica. La etapa atomista está caracterizada por la conflictividad familiar, el aumento en las familias monoparentales y de los solteros, el aumento de los divorcios, una natalidad baja, más abortos, una ética hedonista y normalización de la licencia sexual. Charles Murray ha documentado estas tendencias en un libro reciente, para el caso de la sociedad estadounidense.

Se resume en este cuadro:


Tipo de familia
Sociedad política
Unidad de selección social (Conatus)
Libertad sexual
Natalidad
Tipo de matrimonio
Fideicomisaria
Barbarie
/Civilización en formación
Clan familiar
Muy baja
Muy alta
Concertado
Doméstica
Civilización en expansión
Familia biológica
/Iglesia
Baja
Moderada a alta
Sacramental
/Contractual
Atomista
Civilización en declive
Individuo
/Estado
Alta
Baja
Contractual


El rol de la Iglesia 

Tras el fracaso de las élites romanas bien intencionadas para frenar el declive de la familia –por ejemplo, distinguiendo entre un matrimonio serio, Dignitas, y otro informal, Concubinatus, o gravando con impuestos a los solteros– seguido por el colapso final del imperio, Europa osciló entre una vuelta al “gobierno del clan” de los bárbaros del Norte y la alternativa representada por la Iglesia cristiana: “En una sociedad en la que los bárbaros creían en la fuerza de las obligaciones de la familia por encima de toda obligación social, los cristianos sostuvieron que el individuo era el responsable de sus pecados y que el único fundamento del matrimonio era el consentimiento de los adultos” (Pág. 64).

El conato eclesiástico (el interés de perseverar de la Iglesia) se afirmó así en contra del conato clánico (el interés de perseverar de los clanes), es decir, del manus o conjunto de sacramentos que ligaban al clan entre sí, frente a otros clanes. Uno de los efectos, no necesariamente buscados, fue la elevación del status de las mujeres europeas, explicado por Francis Fukuyama (cursiva mía):

El status relativamente alto de las mujeres de la Europa occidental fue un producto accidental del autointerés de la iglesia. La iglesia hizo difícil que una viuda se volviera a casar con un miembro de la propia familia, lo que devolvería su propiedad a la tribu, haciendo de ella la propietaria. El derecho de la mujer a ser propietaria y a disponer de su propiedad como quisiera resultó beneficiar a la iglesia, dado que proporcionó una gran cantidad de donaciones de viudas sin hijos. El derecho de la mujer a ser propietaria resultó en la muerte de los linajes agnáticos, al menoscabar el principio de descendencia unilineal. (Pág. 238) 

Siguiendo los pasos de los padres de la Iglesia, la síntesis medieval, esencialmente tomista, llegó a sostenerse sobre varios principios dominantes: 1) El matrimonio es un sacramento, y no un simple contrato civil; 2) El matrimonio es la unidad entre un hombre y una mujer, y no entre familias; 3) El matrimonio es una unidad entre iguales para toda la vida, pero que no se consuma hasta la copula carnalis, con el fin de procrear hijos; 4) El matrimonio queda liberado del poder del clan familiar; 5) Los regalos a la esposa o su familia no constituyen el matrimonio.

Proles (los hijos), Fides (la fidelidad) y Sacramentum constituyeron los tres grandes ejes del matrimonio cristiano y de la familia doméstica europea. Esta síntesis empezó a ser seriamente cuestionada por la reforma luterana a partir del siglo XVI –todavía de raíz familista–, y particularmente por las transformaciones revolucionarias a partir del siglo XVIII, que alcanzarán un fervor antifamilista desconocido.

¿El fin de la familia? 

La idea de que el atomismo pone fin a la historia de la familia, o incluso anticipa una utopía radicalmente antifamilista, tiene difícil asiento histórico. La historia, por el contrario, acredita que en ocasiones es inevitable “regresar” a la familia fideicomisaria o doméstica, o bien afrontar la extinción de grupos, naciones y civilizaciones centenarias.

Un ejemplo son los tumultos revolucionarios de la etapa moderna, que terminaron por poner en peligro a las propias sociedades revolucionadas. En Francia, durante los años 1791 a 1816 y en Rusia en los años 1917 a 1936 los sistemas legales “fueron alterados drásticamente de modo que el matrimonio, la paternidad y el familismo perdieran por completo toda sanción pública o significado legal” (Pág. 270). En ambos casos, sin embargo, cierta legalidad familiar mínima fue restablecida para evitar el colapso social. Esto por no mencionar los estados fascistas, que llegaron a incentivar el familismo para nutrir a los ejércitos nacionales.

Otro remedio disponible para curar el malestar atomista es la vuelta al tipo fideicomisario. Aquí no sólo disponemos del ejemplo europeo tras el declive de la familia romana. Hay casos más recientes, casi contemporáneos. Zimmerman se refiere al renacimiento de la familia fideicomisaria entre los colonos escoceses, ingleses e irlandeses en las regiones cercanas a los Apalaches de Norteamérica, cuyas contiendas familiares sangrientas se hicieron célebres tras el desenlace de la guerra civil.

En otras ocasiones la crisis atomista es enmascarada y contenida durante un tiempo limitado, principalmente por la llegada de inmigrantes compatibles con las poblaciones autóctonas, es decir, lo que los romanos llamaban “buenos bárbaros” (entre 1820 y 1920 los Estados Unidos recibieron más de 40 millones de inmigrantes procedentes de Europa).

Pero quizás lo más alarmante sea la falta de conciencia pública. No se cura una enfermedad que no se diagnostica: “Los intelectuales evitan discutir sobre ello. Y cuando se deciden, lo hacen metiendo la cabeza bajo la arena del determinismo cultural, sosteniendo que la crisis inevitable llegará lentamente, que encontraremos un remedio a tiempo, y que no producirá consecuencias graves." (Pág. 275).

El más obvio problema, llegados a este punto, es averigüar de dónde vendrá la cura entonces, si es que viene.

Para Bryce Chrystensen, que firma uno de los epílogos del libro, la confianza que mantiene Zimmerman en las "clases educadas" y seculares, para sacarnos de esta, es excesiva. En una sociedad profundamente antifamilista, cuya hegemonía intelectual se basa en mala ciencia, utopismo y sofistería progresista, los líderes seculares carecen a la vez de recursos intelectuales y de experiencia familiar para sacar conclusiones correctas. En sentido contrario, quienes tienen más hijos tienden a rechazar las estupideces ideológicas y a tener una percepción mejorada, aunque menos sofisticada, y más despreciada, de la realidad. Cualquier padre y madre corriente saben, para poner un ejemplo, que los "hijos" son naturalmente distintos de las "hijas", y rechazaría la idea de un "espectro sexual", y cosas parecidas, como ocurrencias.

Para concluir, es muy difícil encontrar un juicio crítico tan bien razonado, documentado y premonitorio como el que representa esta obra ignorada de Zimmerman, particularmente en el ámbito hispano, donde más escasean las referencias. Un genuino libro de Holanda.

Editado el 16-11-2015

Comentarios

  1. Lo interesante es la evolución de los grupos blancos en África, especialmente en el caso de Orania, un gran desconocido para muchos e incomprendido pero que perfectamente se puede aplicar en Europa si alguno entiende que NO es una CIUDAD es SIMPLEMENTE UNA EMPRESA PRIVADA y ellos ELIGEN a sus trabajadores “libremente“. Algo que en Europa es imposible de plantear ya que exigir ciertas particularidades para un puesto de trabajo implica incumplir ciertas leyes mordaza.

    http://newobserveronline.com/orania-south-africa-a-path-to-survival-for-western-people/

    En tiempos coloniales no fueron los Imperios quienes colonizaron el mundo, si no fueron empresas privadas llamadas Compañías de Indias, exactamente este modelo quizas sea el que permitiría sobrevivir ciertos partidos politicos que no entienden principios economicos, ni que politica es economía aplicada.

    Chorizos Pepe debe apoyar todo partido anti-inmigracion especialmente Islamica.


    Cuanto anti-capitalismo innecesario se inculca en nuestro movimiento, cuando se debe expropiar a los rivales no a los amigos.


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    1. Salvo en el caso del imperio español, con el sistema de capitulaciones y encomiendas que otorgaba la corona; además de que el proceso estaba vigilado por otro agente moral y político, la iglesia.

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    2. Podria ser ya que el descubrimiento de america es de tiempos medievales por ello la “gesta hispana“ se llevo al mas puro medievo... A diferencia de otros Imperios que aplicaron otro modelo, mas colonial capitalista.

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    3. Yo no llamaría medioevo al siglo XVI, aunque parte de la ideología de la colonización española si está fraguada por la experiencia medieval de la reconquista ibérica. Lo que la monarquia hispánica, como imperio católico, pretendía fundar era un nuevo tipo de sociedad libre de mercaderes, cosa que en cierto modo logró, mediante el monopolio real y la vigilancia eclesiástica sobre los excesos encomenderos, y esto durante varios siglos.

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    4. Las CIAS tambien tenian derecho al monopolio, el cual eran muy celosos de compartir con otras potencias blancas.

      La sociedad libre de mercaderes te refieres a Usureros o de libre empresa clasico. Si bien es cierto en España hubo reyes que gobernaban en base edictos. Creando un estado ultra-autoritario donde monopolizaban los recursos y todos vivíamos igual, osea mal por eso nos íbamos al nuevo mundo.

      Lo irónico es que nadie critica ese “comunismo monárquico“ y que nos hizo estar rezagados en los descubrimientos tecnológicos, por ello Francia es mejor que España por mucho que nos moleste, es así.







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    5. El futuro de Francia es entre marrón y negro, así que no iría haciendo por ahí esas afirmaciones de superioridad de los franceses tan alegremente.

      En poco más de 40 años, muchos países de Europa no van a ser más que países con sociedades divididas por castas económicas y de amplio tercermundismo social y poblacional.

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    6. Libegales y anarcocapita-listos no, gracias. Vete a EE UU, tu tierra prometida e ideal.

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    7. La política es mucho más que economía aplicada. Esa visión reduccionista, simplista y materialista es la típica de los libegales.

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    8. Si Amancio Ortega financiase cualquier partido anti-inmigracion ganariamos seguro... Oh si anarco-capitalista... Seras troll

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    9. Eso no te lo cree ni tú.
      Si Amancio Ortega financiara un partido identitario sin duda que ganaría muchos adeptos , pero la victoria no estaría garantizada ni mucho menos.
      EL dinero puede ayudar a promover y visualizar determinadas ideas y así que vayan calando en la gente(así lo han hecho los marxistas culturales y social liberales), pero mientras no se tenga poder para aparecer en los medios de comunicación libremente y sin criminalizaciones torticeras o se tenga influencia en el sectario mundo universitario-deseducativo y "cultural" la cosa está muy difícil.
      El dinero ayuda, pero no lo es todo, si no que se lo pregunten a Donald Trump que no ganará ni de coña las elecciones a presidente porque por muy millonario que sea, hay unas minorías amplias(hispanos, negros, asiáticos ) y una oligarquía que no comparte sus planes.

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    10. Porque presupones que el mecenas deba ser a la vez el candidato como D. Trumph, que es sin duda un candidato potencia pero evidentemente no gana porque parece sacado del congelado ideologico, tanto en forma de discurso y metodologia...

      Maria Lepen se lo come con patatas aun perdiendo las elecciones, ella vive hoy, el vive en tiempos post-fascistas o fascistas... No entiende que la politica es el conglomerado de intereses, vease los fanaticos del estado generalmente son izquierdistas, subvencionados por el propio estado que no duda en chantajear a los malvados capitalistas, que aun por encima son patriotas...

      La destruccion de la clase productiva es clave para el sistema, por ello siempre atacan a esos colectivos en nombre de las minorias oprimidas que puede oprimir lo que quieran a la MAYORIA que es Facha,Catolica y Heterosexual.


      Sabes como vender esto ultimo, ganas las elecciones en España. Que recuerda el PP es quien juega con esto.


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  2. Por curiosidad, ¿cómo supiste de la obra de Carle Zimmerman?

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    1. Por una nota que subió Rolf Degen a Google Plus, más o menos por casualidad.

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  3. Realmente espectacular la caída de nacimientos. Y oculto en ese grafico está el índice de natalidad mas bajo del universo, que es el de Asturias, en dura pugna con Galicia. Todo un record mundial del que nadie habla. Queda camuflado por promediar con los índices normales de Andalucía, Ceuta y Melilla.
    La familia es sagrada. Sagrado no solo significa superstición, sino sobre todo: Atención ¡peligro! O bien, protección ante el peligro. Con ese gráfico más claro no puede ser.
    Por cierto, que vi el articulo de Stella Morabito que comentas en otro sitio del blog http://thefederalist.com/2015/06/08/how-to-escape-the-age-of-mass-delusion/
    Realmente fantástico, me ha alegrado no solo el dia, sino yo creo que todo el año. Meerloo se lo merece. Y ¿sabes porque creo que aparece justo este año? Por que hay un cambio real en la ley sobre el cannabis en muchos paises. No en vano son plantas sagradas !Buenísimas noticias!

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