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Los "homófobos" son enfermos. Es ciencia

La “revolución sexual” es un experimento social reciente, limitado a un puñado de países “occidentales” o en su área de influencia, que básicamente se basa en la inversión de los valores de la sexualidad tradicional europea.

No son ocurrencias nuevas. Y no surgen porque sí. Las raíces ideológicas de su versión más reciente se encuentran en el psicoanálisis de Freud. Kevin MacDonald (The culture of critique), sospecha que hay un conato étnico tras la “liberación sexual”, en la medida en que sus defensores la concibieron inicialmente como una cura del antisemitismo: “Aunque el mismo Freud desarrolló la idea del instinto de muerte para explicar la agresión, un tema típico de la crítica freudiana de la cultura occidental, ejemplificada por ejemplo por Norman O. Brown, Herbert Marcuse y Wilhelm Reich, ha sido que la liberación de las represiones sexuales nos llevaría a reducir la agresión, inaugurando una era de amor universal”.

A partir de los años 30 del siglo pasado, la “izquierda freudiana” simplemente insufló un espíritu más optimista en las ideas del maestro, de por sí corrosivas con las concepciones tradicionales sobre el sexo, el matrimonio afectivo y la monogamia europea.

Un seguidor de Freud, el austriaco Fritz Wittels, condenó la cultura europea por forzar a las mujeres a vivir en la “cárcel de la monogamia”. Marcuse auguraba en el mismo sentido una sociedad donde triunfaría el “polimorfismo perverso”. Los antropólogos boasianos también ayudaron, al reivindicar la libertad sexual de las sociedades primitivas no europeas.

Todo forma parte de una lucha cultural y política. Liberarse de las normas sexuales tradicionales equivalía a liberarse del antisemitismo y de la "personalidad autoritaria" que explicaba el fascismo, según los freudomarxistas.

Tuvieron un gran éxito.

Pese a los dudosos credenciales científicos del psicoanálisis, de la misma “teoría crítica”, y de la escuela de Boas, estas ideas se han extendido no sólo en las universidades, sino en buena parte de la “cultura” occidental de las últimas décadas. Las buenas películas son difíciles de refutar:

El capitán Stransky (Maximilian Schell) encarna la
"personalidad autoritaria" en el film La cruz de hierro (1977)

Esta pequeña introducción es absolutamente imprescindible para entender conclusiones "científicas" como esta: "La homofobia se asocia con tipos de personalidad disfuncional".

Lo que han descubierto (Ciocca, G., et al., 2015) es que puntuar más alto en la "escala de homofobia" se asocia con rasgos psicoticistas y con mecanismos de defensa inmaduros. Sin embargo, el estudio se basa en una muestra WEIRD –unos cientos de estudiantes–, por lo que es imposible detectar si otros factores median la asociación. No sabemos si esta asociación se da en personas que viven en sociedades con una escala no occidental de valores. Muchas asociaciones de este tipo dependen del contexto y en realidad son explicadas por la conformidad social. Para poner un ejemplo, los efectos de la religión en la felicidad y el bienestar tienden a diluirse en sociedades que no son mayoritariamente religiosas.

Nada de esto impide el asalto al titular, especialmente en una época en que la "ciencia" desempeña el papel legitimador tradicional de la religión.

Comentarios

  1. Lamentablemente para ellos la selección natural sigue aplicándose, por lo tanto los degenerados no tendran hijos y la siguiente generacion sera mas racista, mas xenofoba, mas fuerte y mas heterofoba...

    El eterno retorno de la buena sangre es inevitable por ello vendra del corazon de Eurasia para por fin hacerse con su mundo...


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  2. Según Freud ,la homosexualidad era una parafilia fruto de la neurosis.
    Está bastante claro que la homosexualidad se produce por una mala formación de la identidad sexual durante la pubertad y adolescencia.
    El gen homosexual, de momento, no ha sido descubierto.
    Así pues, la homosexualidad es una clara anormalidad biológica, que aunque natural no deja de ser minoritaria(también es anormal y minoritaria la esquizofrenia ), pero estos científicos metidos a políticos resulta que dicen que no, que el anormal es el que no acepta la "normalidad" de la anormalidad.

    De este Occidente decadente totalmente fanatizado en el marxismo cultural nada racional se puede ya esperar.

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  3. La muerte y la supervivencia de los mas fuertes, asi fue, es y sera...

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