El conatus étnico. Sobre la idea "intereses genéticos étnicos"

Frank Salter es un etólogo político que fue investigador en el Instituto Max Planck. Sus trabajos más conocidos tratan sobre etnicidad y política, y en particular de lo que llama “intereses genéticos étnicos”.

La idea es sencilla: “Intereses genéticos son el número de copias de nuestros genes distintivos que tienen los individuos reproductivos. Interés genético individual es el número de copias llevadas por la descendencia. El interés genético familiar es el que tiene la familia cercana, e interés genético étnico es el del grupo étnico propio." (Salter, 2002) (PDF).

Para aceptar que existen intereses genéticos étnicos, en este sentido, no hay que asumir nada científicamente revolucionario. Basta con dar un paso natural desde las conclusiones básicas de la genética de poblaciones, que desde la obra pionera de Luigi Cavalli-Sforza (1994) llega a cuantificar las distancias genéticas entre “poblaciones humanas”.

Principales coeficientes de parentesco racial (Cavalli-Sforza)

Los individuos de una misma etnia no son parientes estrictamente hablando, pero parentesco no es lo mismo que relación basada en descendencia común. Como subraya Salter, una consecuencia del planteamiento es que la teoría de la “eficacia inclusiva” no se limitaría a explicar el altruísmo entre parientes, sino entre individuos que tengan “parentesco positivo”, es decir, que compartan más genes en común con respecto a lo típico dentro de la población.

Si no existieran diferencias genéticas étnicas entre seres humanos, y la gente como Lewontin estuviera en lo cierto, efectivamente la relación entre dos personas tomadas al azar sería 0, pero si existen diferencias genéticas étnicas entre seres humanos, entonces existen intereses genéticos étnicos. A nuestra manera: conatus étnico.

El problema con el conatus étnico es que representa una especie de “ciencia lúgubre” que contradice expectativas ideológicas, especialmente en lo que se refiere a la inmigración y la sociedad multicultural. Para no andarse por las ramas: “Los individuos están más próximamente relacionados (que comparten más genes distintivos) con los co-étnicos que con los no-étnicos, en consecuencia, el éxito reproductivo de aquellos se reduce por el reemplazo o disminución de la información genética co-étnica.” Es más, la inmigración es más dañina para el conatus étnico propio cuanto más distantes genéticamente son los inmigrantes recibidos. Según el cálculo de Salter:

La distancia genética entre un inglés y un bantú es tan grande que la competencia entre ellos hará que el altruísmo dentro del grupo entre ingleses tomados al azar (o entre Bantu tomados al azar) sea tan adaptativo como el altruísmo de padres a hijos, si se pusiera el altruísmo al servicio de esta competencia. En consecuencia, parece que sería más adaptativo para un inglés arriesgar su vida y propiedades para resistir la inmigración de dos inmigrantes Bantú a Inglaterra que correr los mismos riesgos para impedir que su hijo muera ahogado, a no ser que los inmigrantes estuvieran proporcionando bienes de tal calidad económica como para elevar permanentemente la capacidad de las islas.

El conatus étnico existiría en este sentido como un hecho objetivo, con independencia de cuáles sean los mecanismos por los que ha evolucionado el llamado “nepotismo étnico”, la historia pasada de los grupos, la conciencia de los individuos o las ideologías. Uno puede decir que no le importa el interés genético étnico, pero eso no es una evidencia de que no exista.

Esto no es sorprendente, habida cuenta de que las causas próximas llegan más fácilmente a la mente de las personas que las causas finales –en el sentido de la teoría evolucionista. No hay duda de que personas de una misma etnia pueden tener un interés familiar o individual próximo en favorecer los intereses étnicos de un grupo distante a expensas del propio, incluso bajo la forma de un interés en apariencia “humanitario”. No sólo el conatus típicamente político, que a menudo trasciende los intereses étnicos, aunque no los suprima como aciertan a ver modernos historiadores del nacionalismo, también el conatus eclesiástico puede suponer una poderosa oposición al conatus étnico. En su libro sobre Jesús de Nazaret (La esfera de los libros, 2007), el papa emérito se referia, por ejemplo, a la "promesa de Zacarías", según la cual "la tierra del Rey de la Paz no es un Estado nacional, se extiende de mar a mar”. En la célebre encíclica sobre la situación de la iglesia católica en el Reich alemán, escribe Pio XI: "Si la raza o el pueblo, si el Estado o una forma determinada del mismo, si los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana tienen en el orden natural un puesto esencial y digno de respeto, con todo, quien los arranca de esta escala de valores terrenales elevándolos a suprema norma de todo, aun de los valores religiosos, y, divinizándolos con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios, está lejos de la verdadera fe y de una concepción de la vida conforme a esta.". Excuso decir que en ninguna parte de la encíclica se dice que las razas humanas no existan, o no difieran entre sí.

Pese a la apariencia técnica de los debates, la hostilidad a la hipótesis de Salter trata sobre más que "ciencia". Se explica mucho mejor desde la oposición a doctrinas políticas como la soberanía nacional –o el "nacionalismo universal" recetado por Salter–, representada en los países europeos por el multiculturalismo y el "patriotismo constitucional", hegemónico desde el fin de la guerra mundial, así como por otros conatus étnicos (o eclesiásticos) a veces no tan manifiestos.

Comentarios

  1. Lo "positivo" es que el mestizaje favorece a las poblaciones blancas a que se vuelvan cada vez mas racistas, ya que los antiblancos se mezclan y solo persistirán las poblaciones blancas con mayor consciencia racial para desgracia de los antiblancos

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    1. La "conciencia racial" propiamente dicha es muy rara en poblaciones blancas, quitando minorías intelectuales. Lo que creo que ocurre más a menudo es que el conato étnico blanco se enmascara como conato ideológico, es decir, que los blancos tienden a agruparse en determinadas agrupaciones políticas, aún cuando son formalmente liberales y "antirracistas". El doctor Vallejo Najera sostenía la idea hoy completamente tabú de que por la izquierda española en realidad corría más sangre heterodoxa (en la práctica, no europea).

      Lo que sí creo que va a pasar es que el conato étnico va a hacerse más explítico a medida que los europeos se conviertan en minorías dentro de sus propios países, y se asista al declive ideológico definitivo de las concepciones liberales, arrastrasdo por disturbios públicos, descenso en la confianza social, y crisis económica galopante.

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    2. https://youtu.be/XTf9Sdrq1zg

      Un negrito se queja de la whitetopia que de utopia nada, la auto exclusion le fue util a los judios, porque no es validad para los Arios... Cuan prepotentes son estos hebreos que piensan que otras poblaciones no pueden hacerlo)

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  2. Seguramente estarás de acuerdo en que tanto el Estado-Nación como el "Mercado" y la división del trabajo, son fuerzas homogeinizadoras y opuestas a cualquier organización del tipo étnica o clánica.
    La pregunta sería, cuánto de los conflictos entre razas o etnias de un mismo Estado, despojadas de la diferenciación en instituciones políticas o de otro tipo, no tienen más bien un carácter meramente económico, que reduce más bien la importancia de la entidad racial.
    Algo así como "no me importa que sean negros, siempre y cuando no sean pobres o delincuentes".

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