Si la pobreza dañara el cerebro de los niños

La "ciencia" de los periódicos es esencialmente política por otros medios. Se trata básicamente de poner el paradigma científico al servicio de una agenda. Y según el paradigma aún hegemónico, derivado del marxismo, el "ser social" determina la conciencia. Es decir, sólo la "cultura" o la "sociedad" se consideran agentes genuinos de la acción humana. Estoy hablando de un "paradigma" más o menos en el sentido de Kuhn, es decir, de un modo de pensar precientífico (o filosófico) anterior incluso a los compromisos teóricos de los investigadores, y también a los datos, las pruebas, los análisis estadísticos y los metaanálisis, y por tanto de algo que nunca puede ser apreciado pensando que la ciencia trata únicamente de datos, pruebas, análisis estadísticos y metaanálisis. Si eres de los que cree que existe una "perspectiva analítica" libre de compromisos filosóficos de este tipo no deberías seguir leyendo esta entrada. De hecho, no sé cómo has llegado hasta aquí.

Sigamos.

El paradigma establece no sólo qué investigar, para qué, o con el dinero de quién, sino qué conclusiones son de antemano razonables. Por ejemplo, según el paradigma, una línea causal aceptable es que la pobreza cause la criminalidad, o que la pobreza afecte al desarrollo del cerebro.

Un artículo publicado hace poco en la revista JAMA Pediatrics es azucar para el periodismo científico hegemónico: La pobreza perjudica el desarrollo del cerebro en la infancia. El titular vale una portada. Los investigadores han analizado resonancias magnéticas de unos 400 individuos realizadas a lo largo de su infancia, descubriendo que "la materia gris del cerebro era sensiblemente menos desarrollada en los niños y niñas pobres". Suavemente caemos en la conclusión; estos nuevos datos "deben conducir a políticas destinadas a mejorar y disminuir las desigualdades".

Obviamente, la asociación no es causación, y para establecer un verdadero nexo causal entre el neurodesarrollo y un factor ambiental como el status socioeconómico hace falta algo más. Al fin y al cabo pudiera ser que la función cognitiva determine la pobreza, y no a la inversa. En Twitter ya han dado con un fragmento clave: "Nos fijamos en regiones del cerebro conocidas por experimentar prolongados periodos de desarrollo posnatal (probablemente más influenciables por factores ambientales), especialmente, la materia gris del cerebro, que previo trabajo sugiere estar probablemente más influída por el desarrollo temprano y ser menos heredable que otros tejidos del cerebro)."

Es decir, todo parece fiarse a que la materia gris sea un órgano indefinidamente maleable, y no substancialmente determinado por los genes. En otro caso la conclusión salta por los aires.

En conjunto las evidencias son insuficientes para establecer firmemente la conclusión del trabajo. Pero el titular ya está vendido y amortizado.

Comentarios

  1. Según Richard Nisbett la heredabilidad de la inteligencia difiere entre distintos entornos socioeconómicos. También critica la explicación genética de la brecha entre negros y blancos.

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    1. La heredabilidad de la inteligencia aumenta en los entorno más prósperos, es conocido.

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