Observaciones sobre lo robusto y lo grácil

El hombre es robusto. La mujer es grácil. La tiranía es robusta, la democracia es grácil. La guerra es robusta, la paz es grácil. El cristianismo es grácil, el paganismo es robusto. La derecha es robusta, la izquierda es grácil. Roosevelt es robusto, Wilson es grácil. La heterosexualidad es robusta, la homosexualidad es grácil. Los diez mandamientos son robustos, los derechos humanos son gráciles. El nacionalismo es robusto, el humanismo es grácil. El punk es robusto, Brahms es grácil.

Lo que llaman progresismo se entiende aquí como el amor a las ideas gráciles, el pensamiento de que caminamos hacia una gracilización indefinida que alcanza a toda la especie humana, –quizás también a las especies no humanas–, hasta los confines de las galaxias habitadas. También se puede redefinir la "inducción optimista" como la ansiedad por la gracilización, la idea de que cualquier realización o valor del pasado resulta demasiado robusto de acuerdo con los nuevos cánones gráciles aceptados.

El futuro es grácil. El pasado es robusto.


El alien gracilizado de Encuentros en la tercera fase (1977)


La idea lleva siglos dando vueltas en la mentalidad cultural, de forma más o menos manifiesta, en entornos seculares y religiosos. Algunas de sus expresiones son bastante fantásticas –véase el extraterrestre estilizado creado por Steven Spielberg, tan grácil que se comunica mediante música–, pero la idea tiene asiento biológico en la evolución humana, y algunos pensamos que es el par de conceptos más esclarecedor de la antropología filosófica.

Muchas de las grandes ideas políticas y religiosas favoritas del mundo que aún llamamos occidental son gráciles. La idea transhumanista sobre la salvación tecnológica de los cerebros humanos, culminando en una superinteligencia parece casi un vestigio gnóstico; la idea feminista del "fin de los hombres"; la idea neoconservadora de una democratización universal, etcétera.

Un aspecto muy interesante que han subrayado los comentaristas del blog es que muchas manifestaciones culturales de lo robusto y lo grácil tienden a conjugarse, creando un contraste percibido como paradójico. A veces se trata de conducta robusta y estética grácil: las canciones cursis preferidas por los quinquis, el traje de luces del matador, la lánguida música inspirada en las cruzadas o la ultraviolencia musical de La naranja mecánica, pero también es posible a la inversa, conducta grácil y estética robusta: el heavy metal preferido por las socialdemocracias escandinavas, y en general toda la música pop-rock, videojuegos violentos practicados por jugadores sedentarios, películas bélicas consumidas en países muy pacificados, el auge de las "artes marciales mixtas" como espectáculo de TV, etcétera.

Esta simultaneidad resulta desconcertante, evocando una especie de mismatch evolutivo o de tensión sin resolver que quizás tiene que ver con lo que el biólogo Francisco Ayala llama "naturaleza inacabada".

Editado el 15-11-2015

Comentarios

  1. Joaquín González14 de abril de 2015, 9:06

    Lo curioso es que, mientras se produce una gracilización de ideas, valores, costumbres, mentalidades; por otro lado parece haber una afición recalcitrante a lo robusto, que se niega a desaparecer y que tiende a manifestarse por otros medios.

    Así, tenemos la paradoja de la grácil música de las Cruzadas, opuesta al robusto black metal de la Suecia socialdemócrata, feminista y multicultural. Tenemos las esculturas de Praxíteles (época robusta, arte grácil) frente a los mazacotes de hierro actuales (época grácil, arte robusto); las cancioncillas tontas y movimientos gráciles de Fred Astaire en plena 2ª Guerra Mundial frente al derroche de testosterona cinematográfica en plena época de hipersensibilidad "trans-lesbian-gay." Hay infinidad de ejemplos, de modo que podría seguir indefinidamente.

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  2. Si, parece casi un "robustismo" vergonzante, muy presente en el cine, o en los videojuegos, donde por otra parte pretenden meter mano ("gamergate", etc), así como en muchas manifestaciones culturales no previstas, como los podcast de historia bélica, el modelismo militar y si llega al caso este mismo blog.

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  3. Esta época no es la más incomoda y horrenda de la historia, pero es "paradójica" en extremo, es decir, está llena hasta arriba de falsos valores y explicaciones erróneas sobre fenómenos que no se entienden bien. Siempre que aparece la palabra "paradoja" hay que sospechar que algo falla en el enmarcado conceptual. Las teorías hegemónicas no pueden explicar el "Heavy metal" socialdemócrata, pero tampoco por qué la prosperidad acelera las diferencias sexuales en personalidad, por qué las mujeres son menos felices ahora que antes de "liberarse", o por qué las sociedades "diversas" colapsan.

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  4. Recuerdo que de niño pensaba que los quinquis y delincuentes patrios escuchaban heavy, tipo Barón Rojo o Leño, para saber después (para mi mayúscula sorpresa) que lo que lo petaba era la rumba mezclada con canción ligera, rollo Chunguitos. ¿Cómo una música tan feminoide de varón quejoso y victimista (y que un varón puede bailar como una chica, moviendo las caderas) podía estar asociada al machoalfismo de extrarradio?

    ¡Salud!

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  5. Parece indicar indicar cierto consumo compensatorio, realmente es desconcertante.

    Está también la historia de Jimmi Hendrix, escuchando cintas de Beethoven.

    Pero el que mejor explotó estas "paradojas" fue Kubrick, uniendo músicas gráciles con comportamientos robustos en extremo en La naranja mecánica.

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  6. Joaquín González14 de abril de 2015, 15:00

    Hago notar que también hay una izquierda robusta, la izquierda del Kalashnikov, el Ejército Rojo, el Che Guevara (símbolo de masculinidad, por cierto). La nueva izquierda, surgida en Occidente en los años sesenta del siglo pasado, más interesada en cuestiones de marxismo cultural, resulta llamativamente grácil al compararla con la vieja izquierda, la robusta. Fidel Castro, en lugar de promover el matrimonio gay, internaba a los homosexuales en "sidatorios" (no digo que lo apruebe, solo hago notar el contraste). El desfase ha llegado a ser tan notable, que el régimen comunista de Corea del Norte es percibido por la nueva izquierda occidental como "fascista". Alejandro Cao de Benós, profesional de RR.PP. del régimen, dijo hace algún tiempo en Twitter: "Según Pablo Iglesias, la RPD de Corea es de derechas. Según nosotros, él es un hippie que necesita una buena ducha con jabón lagarto". No hay mejor ilustración de ese desencuentro.

    Junto a una lista de elementos contrapuestos como la que has ensayado al comienzo de la entrada, se puede hacer también una lista de paradojas, aunque solo sean aparentes. Añadiré otra: las corridas de toros son robustas, los trajes de luces son gráciles.

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  7. Es interesante que Lenin diagnosticara la "enfermedad infantil" del izquierdismo. Izquierdismo paidomórfico. Por otro camino, Gustavo Bueno habla de "izquierda extravagante", que en cierto modo no deja de ser comunismo grácil.

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  8. Pero si, hay una izquierda más "robusta", así como hay gracilización en la derecha.

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  9. Hablando de gracilización, la Universidad de Iowa se ha descolgado con la teoría (publicada en el Journal of Anatomy) de que la aparición de la barbilla en los sapiens no estaría relacionada con la mecánica de la masticación sino con un acortamiento del rostro -hasta un 15% menos que el de un neandertálido- relacionado (de alguna manera) con el aumento de la socialización (o sociabilidad) entre nuestros antepasados.

    Con pinzas, pero ahí lo dejo. ¡Salud!

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  10. Según tus criterios Thilo Sarrazin sería grácil.

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  11. Nadie es totalmente gracil, porque eso es un proceso, pero las ideas de Sarrazin en general son vistas como "robustas".

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