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La gracilización de “la Fuerza”

La introducción de los midiclorianos en la saga de Star wars, en el episodio I (La amenaza fantasma, 1999) ofendió al público al menos en dos sentidos. En primer lugar, introduciendo una especie de determinismo genético y naturalista en un tema percibido por el público como “espiritual”. En segundo, remarcando el elemento aristocrático, no democrático, y exclusivista de los caballeros Jedi:

El problema es que todos los humanos no poseen una concentración similar de “midiclorianos”. Hipotéticamente los niveles varían entre los 2500 midiclorianos por célula en una persona normal, hasta niveles muchos más altos en los “Jedi”, llegando a los 20000 de Anakin Skywalker, cuyo nacimiento virginal se atribuye justamente a estos microorganismos: “No hubo padre, simplemente sucedió”. 

Realmente en toda la saga hay una tensión no resuelta entre el elemento aristocrático jedi y otros rasgos medievalizantes frente a tendencias ideológicamente más liberales y multiculturales.

El episodio VII parece diseñado deliberadamente para ajustarle las cuentas a esta visión, dar gusto a los fans y gracilizar la fuerza, pasando de la impopular aproximación conservadora, demasido lúgubre para el gusto popular, y según la cual la excelencia es un rasgo estable relacionado esencialmente con el linaje, a una aproximación más espiritual, perfectibilista, progresista e igualitarista: Tú también tienes ese poder.

Francis Galton estaba básicamente en lo cierto: la excelencia es el linaje. El linaje es destino. Eso es lo que significa la primera ley de la genética de la conducta. Podría llamarse "Ley Cero". Puesto que el individuo no nace como una "tabla rasa", tampoco puede ser la unidad de la evolución. Si no crees que la fuerza, la inteligencia, la excelencia, la maldad o la estupidez, dependen del linaje genético, familar y étnico, no crees en la evolución humana: Tú no tienes ese poder.

Comentarios

  1. Hola, Eduardo. La saga Star Wars es de cosmovisión californista y como tal ha experimentado una evolución. En los años setenta el californismo aún conservaba resabios orientalistas (vgr. la misma palabra "jedi" remite a géneros costumbristas del período Edo japonés) y rehuía un exceso tecnófilo, pero dos décadas después ya estamos con Wired, las puntocom, los extropianos y todo ese percal, con lo cual la saga se tecnofiliza, de ahí la alusión a los midis ésos.

    Annakin sería un niño índigo californiano bastante típico, si acaso menos tirano.

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  2. Según Lucas ya había pensado en midiclorianos en los años setenta, aunque no lo creo. Es más posible que se le ocurriera en los años noventa influído por esos nuevos vientos culturales. Desde el punto de vista del gusto público fue una tremenda metedura de pata.

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  3. Otro punto interesante que has comentado, en lo referente a la tensión entre lo aristocrático y lo progre, es algo que atraviesa el cine hollywoodiense de arriba abajo. Si alguien vio ayer "Pretty woman" en su enésimo pase televisivo, notará en ese alucinante canto al dinero y a LA esa misma tensión entre el progresismo (reinventarse haciendo tabla rasa de la vida anterior, de un plumazo, ¡y en qué mejor escenario que en LA!) y el aristocratismo (la chica en realidad era muy lista con muy buenas notas, luce una elegancia natural que ni la Romanov extraviada, es noble y eso del pilingueo fue algo efímero).

    Todo en "La amenaza fantasma" parece necesitar una reescritura de guión :-P ¡Salud!

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  4. Muy cierto, me ha venido a la mente también el toque aristocrático oculto –aunque atribuído a la educación- de Varinia, la novia del Espartaco de Kubrick.

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