El mito del universalismo europeo

El universalismo es la doctrina filosófica de la humanidad. Aunque la raíz metafísica es plantada por los filósofos griegos, la idea crece históricamente gracias al cristianismo de Pablo, "apóstol de los gentiles". Se trata de una ocurrencia excepcionalmente europea, para decirlo al modo de Ricardo Duchesne.

Pese a la "voluntad de aconfesionalidad" de los revolucionarios franceses, la declaración de los derechos del hombre y el ciudadano de 1789, y la posterior declaración de los derechos humanos universales, a cargo de los vencedores de la segunda guerra mundial, apenas pueden ocultar sus orígenes religiosos. Es cierto que los papas consideran inicialmente irreverentes estas declaraciones pero, como explica Gustavo Bueno, las críticas de Pio VI "se hacían antes por motivos de fuero que motivos de huevo", es decir, tanto los laicos como los religiosos asumen la "jurisdicción de la humanidad". Únicamente discrepan en el ámbito de la jurisdicción, en la medida en que el Papa pretende ser el representante urbi et orbe de Dios.

A todos los efectos, las Naciones Unidas asumen desde la segunda mitad del siglo XX el papel de sustituto laico de la Iglesia universal, con la doctrina de los "derechos humanos" como sucesora de la teología moral. El otro gran mito universalista alternativo al liberalismo y a la Iglesia Universal, es por supuesto el marxismo. Algunos como Eric X. Li han sido testigos, en el espacio de su misma vida, de cómo una metanarrativa universalista simplemente sustituía a otra.

En todos los casos los ideales europeos autóctonos pretenden pasar como principios de legislación universal.

El universalismo descansa en una base antropológica: la unidad de la especie humana. En principio esta unidad se justifica bíblicamente, de acuerdo con la teoría adánica de la creación. Hay tradicionalmente ideas alternativas, como doctrinas "preadamitas", pero se consideran blasfemas. La versión secular y científica del mito adánico es la teoría sobre el origen africano reciente ("Out of Africa"), según la cual los seres humanos modernos descienden de una población original africana de entre hace 200.000 y 60.000 años. 

Políticamente, el universalismo asume la doctrina de la democracia (representativa) como única forma de gobierno legítimo al que pueden aspirar seres humanos decentes. Esta es una novedad histórica que hubiera dejado boquiabierto a los grandes teóricos del gobierno, desde Aristóteles a Holbach, desde los escolásticos a los "políticos" partidarios de Máquiavelo. Desde esta perspectiva existe la tendencia a medir el "progreso" político de los pueblos en términos de acercamiento o alejamiento de los ideales europeos, una visión defendida tenazmante por "melioristas" como Steven Pinker, cuyas opiniones tienen una gran difusión entre los europeos cultos.

A los europeos les cuesta grandes esfuerzos entender que China sólo quiere ser China: "El universalismo como modo de pensamiento tiene sus orígenes en las tradiciones cristianas monoteístas y hoy mismo está profundamente arraigado en el inconsciente de la mayoría de las sociedades seculares occidentales (...) (El universalismo) no desparecerá fácilmente y no puede ser refutado por algo tan mundano como meras evidencias empíricas".

Evidencias empíricas, como el fracaso de la "democratización" de Iraq, o la culminación de las llamadas "primaveras árabes", no impiden que hoy mismo se declare la guerra al "Islam radical" no en defensa de los pueblos europeos, sino de abstracciones platónicas como la "libertad de expresión" y los "valores universales".

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