Emilia Pardo Bazán y la "raza española"

En España, Emilia Pardo Bazán (1851-1921) es un emblema del progresismo. Una especie de Mary Wollstonecraft a la española, o gallega, que atribuye parte de nuestro secular retraso a la falta de educación de las mujeres. Hay muchos trabajos que explican esto en más detalle.

Pero Pardo Bazán es interesante por otra cosa. Según Iván Vélez sería responsable nada menos que de haber introducido el término "leyenda negra", concretamente en una conferencia en París bajo el título "La España de ayer y la de hoy. La muerte de una leyenda", en 1899.

Al analizar los inconvenientes de la leyenda negra antiespañola Pardo Bazán menciona la "raza española", un tema menos popular. Como todas las personas cultas de la época (¿sólo de esa época?), acepta la existencia de razas humanas. Y encima "superiores".

La raza española, o más bien las razas humanas que forman el conjunto de la población, son superiores, aunque no arianas todas; la sangre céltica y goda se mezcla con la fenicia, bereber y árabe. Avezada a las luchas por la independencia, pronta a todo glorioso intento, tan rica en dotes y tan personal que apenas romanizada imponía a Roma sus cualidades literarias y conseguía españolizar el arte latino, convengamos en que la raza española ha debido ser víctima de algún maleficio extraño para que al finalizar nuestro siglo se discutan seriamente sus derechos a figurar entre los pueblos cultos.

Básicamente la descripción de Pardo Bazán, quizás pensada en contra de las concepciones "nordicistas" por entonces en boga en el nacionalismo periférico (vasco y catalán), coincide con la descripción científica moderna de la genética de poblaciones, que clasifica a los españoles como un pueblo sureuropeo característico, con una contribución no mayoritaria de genes norueopeos y un porcentaje aún más modesto de genes orientales y norteafricanos (con la probable excepción de los vascos, debido a aislamiento genético).

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