La falsa medida de Gould

Samuel George Morton y Stephen Jay Gould


De todos los divulgadores científicos del ámbito de la biología, probablemente nadie ha hecho un daño mayor y más persistente que Stephen Jay Gould (1941-2002).

Algunas de las ideas más populares de Gould, por otra parte un notable divulgador, se basaban simplemente en errores científicos, o en hipótesis que no han llegado a confirmarse, pero lo cierto es que su legado incluye actividades menos excusables. Gould participó activamente en el vilipendio público de la sociobiologia y fué el autor de una investigación sobre la ciencia de la raza denunciada como fraudulenta sólo últimamente, tras décadas de difusión y aceptación acrítica. En cierto modo, las conjeturas de Gould sobre la causa de la especiación también proporcionaron una salida airosa a los escépticos de la evolución que deseaban evitar a toda costa ser etiquetados como “darwinistas”. Y también es muy conocido por proponer que ciencia y religión son "magisterios que no se solapan". Debió recibir un premio Templeton.

Gould Vs Sociobiología 

El profesor de zoología de Harvard Edward O. Wilson publicó en 1975 su “síntesis” sobre la sociobiología, cuyo último capítulo sugería el estudio biológico de las sociedades humanas. La sugerencia de Wilson, inspirada por Darwin, de que existía una “continuidad de naturaleza” entre las sociedades animales y humanas, y que era preciso nada menos que arrebatar los temas morales de las manos de los filósofos, con objeto de “biologizarlos”, causó una gran alarma entre los humanistas y el statu quo intelectual.

En respuesta, un grupo de científicos entre los que figuraban el marxista y partidario de la “biología dialéctica” Richard Lewontin, además del propio Gould, firmaron una carta conjunta (nota bene: nunca fiarse de declaraciones conjuntas firmadas por científicos) que publicó el New York Review of Books para protestar contra las peligrosas ideas de Wilson, alertando contra la “visión determinista de la sociedad y la acción humana” e insinuando que los proponentes de la sociobiología ocultaban una agenda política oscura.

Gould formaba parte él mismo del “grupo de estudios de sociobiología”, como explica Razib Khan, cuya influencia intelectual ayudó a preparar protestas tumultuarias. Wilson fue acusado de genocidio y grupos de estudiantes “indignados” llegaron a arrojarle un vaso de agua fria durante una reunión de la Asociación Americana de Antropología en 1979. Gould se desmarcó de la turba, pero contribuyó a crear un clima intelectual moralmente cargado y propenso a la intimidación más que a la discusión.

Gould Vs Psicometría 

Junto con Leon Kamin, tal y como documenta Roberto Colom (2000), Stephen Jay Gould es uno de los principales difusores del mito de la psicología como construcción ideológica sospechosa, especialmente en lo que se refiere al estudio y la medición de la inteligencia. En La falsa medida del hombre, publicado por primera vez en 1981, Gould acusa a la psicometría de servir a los intereses ideológicos supuestamente reflejados en la ley sobre restricción de la inmigración aprobada por el congreso de los EE.UU en 1924.

Contra los incendiarios argumentos de Kamin y Gould, Snyderman y Herrnstein evidenciaron en otro artículo, que ha merecido considerable menos difusión que el libro de Gould, que “los primeros evaluadores de la inteligencia nunca consideraron que sus resultados pudiesen apoyar ninguna política de restricción de la inmigración” y que “el congreso de los Estados Unidos nunca tuvo ninguna noticia de los datos analizados por los evaluadores de la isla de Ellis” (citado por Colom).

Gould Vs Racismo

La falsa medida del hombre es un libro envuelto en el bello ideal de luchar contra el racismo y las malas ideas científicas. Sin embargo, no siempre cuenta con evidencias sólidas para respaldar su postura. En particular, la acusación de que las mediciones craneales llevadas a cabo por el antropólogo físico S.G. Morton (1799-1851) ocultaban sesgos de supremacismo blanco se ha vuelto con el tiempo en contra del propio Gould. Philip J. Rushton, uno de los “naturalistas ogros”, ya reprendió a Gould por fallos en sus cálculos, pero las evidencias definitivas se han publicado recientemente, en un artículo aparecido en PLoS en 2011. Sus autores, aunque “aborrecen” el racismo, evidencian que el sesgo de selección en las mediciones pertenece en realidad -como adelantó Rushton- al propio Gould y no a Morton.


Crania Americana

Este trabajo en concreto ha tenido una amplia difusión en el internet anglosajón (Hawks, Khan, Dienekes...), pero no es muy conocido en el ámbito hispanoparlante (una excepción). Esto no deja de ser curioso, dado que Gould probablemente es el divulgador científico más traducido, conocido y citado en España en las últimas décadas 

Aparentemente, Gould también habría omitido en su libro el dato conocido de que la correlación entre el tamaño del cerebro y el cociente intelectual es de 0.40. Es más, Gould no pareció demasiado interesado en rectificar. Al fin y al cabo, con los naturalistas “ogros” no se discute: “Me consta que Gould conoce estos estudios”, apuntaba el propio Rushton (citado también por Colom) "puesto que tanto yo personalmente como mis colegas le hemos enviado copias de esos trabajos preguntándole su opinión sobre ellos. Para que se sepa públicamente, Gould nunca ha respondido a las cartas relacionadas con los datos científicos publicados que destruyen la tesis central de la primera edición de su obra”.




Referencias:

DeGusta, D., Meyer, R.M., Mann, A.E., Holloway, R.L. (2011). The Mismeasure of Science: Stephen Jay Gould versus Samuel George Morton on Skulls and Bias. PLoS. DOI: 10.1371/journal.pbio.1001071

Colom, R. (2000). Algunos mitos de la psicología. Entre la ciencia y la ideología. Psicothema. Vol 12. Nº 1

Publicado en La revolución naturalista

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