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Colonialismo sanitario

James Thompson habla en su blog de "colonialismo" sanitario occidental para resolver la crisis del ébola en África. El uso del término es importante, porque remite a un marco ideológico substancialmente distinto del marco dominante en la ideología internacional.

La cuestión es cómo puede haber colonialismo sanitario sin colonialismo político. El término es un tabú desde el fin de la segunda guerra mundial, cuando la pax americana impone la ideología internacional, de inspiración wilsoniana en la diplomacia estadounidense (en Europa Kant ya habló de "paz perpetua" entre estados). Esta ideología, llamémosla globalista, prohibe tajantemente hablar de intereses nacionales (y de intereses étnicos, siempre que sean intereses étnicos europeos), santifica el "derecho de autodeterminación" y en definitivas cuentas impulsa los procesos de descolonización que han modificado drásticamente el mapa africano desde 1945.


Colonialismo en 1945


Aunque el contagio por ébola de la enfermera española muestra que nuestra sanidad y nuestra dirección política quizás no son tan excelentes como pensábamos, nadie piensa que los gobiernos africanos puedan resolver el problema por sí mismos. La sanidad africana no se ha "autodeterminado".

Desde el marco predominante, que prohibe hablar de colonialismo, solo es aceptable hablar de una "cooperación" o "ayuda" que los europeos -por lo visto- están obligados a extender indefinidamente sin tener ninguna expectativa de reciprocidad, sin definir los intereses estratégicos, y a menudo rozando el altruísmo patológico (definido como "un interés insalubre en los demás en detrimento de las propias necesidades"). Este es el mismo marco que permite mandar misioneros fuera del imperio, sin posibilidades reales de evangelizar a nadie, o "cooperantes" a zonas de riesgo intolerable, con una total indiferencia hacia los intereses nacionales.

Mientras las alertas morales impidan tener una conversación normal sobre este tema es muy difícil que las posiciones se muevan un milímetro. Seguiremos sufriendo crisis crónicas. A no ser, quizás, que se siga la recomendación de Gregory Cochran (experto en patógenos evolutivos, por cierto).

Africa es una fuente de patógenos. Esto es en parte porque tiene mucha diversidad biológica y en parte porque los distintos primates de África portan organismos infecciosos que pueden saltar a los humanos con relativa facilidad. La solución real es hacer que África deje de ser un lugar salvaje: convertir los bosques en granjas, drenar los pantanos, disparar a los monos.

Lo que nos lleva al inicio del post: colonización.

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