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La pobreza no causa la criminalidad

Existe algo así como un "cierre causal cultural" del mundo humano, a grandes rasgos aceptado en las últimas décadas por las personas de derechas o izquierdas, creyentes o no creyentes, de acuerdo con el cual todos los fenómenos culturales tienen sólo causas culturales. Aquí tenemos algunas formulaciones clásicas: "La cultura es una cosa sui generis que sólo puede explicarse en sus propios términos...omnis cultura ex cultura (Lowie, 1917); "Los únicos antecedentes de los fenómenos históricos son fenómenos históricos" (Durkheim); "Nuestras ideas, nuestros valores, nuestros actos, incluso nuestras emociones, como nuestros propios sistemas nerviosos, son productos culturales, productos manufacturados, de hecho, a través de tendencias, capacidades y disposiciones con las que no hemos nacido, pero de todos modos han sido fabricadas" (Geertz, 1973).

Este principio se ha convertido a la vez en regla epistemológica y en expectativa moral, como no me canso de repetir. Existe una expectativa moral muy fuerte, por ejemplo, de que la criminalidad tenga causas sólo culturales (y por tanto también de que no varíe entre razas), y uno de los candidatos causales favoritos es la pobreza.

Pero la pobreza no causa conductas criminales, al menos según un estudio publicado en una revista de psiquiatría británica comentado en The Economist.

En Suecia la edad de responsabilidad criminal son los 15 años, por lo que el señor Sariaslan siguió la pista de sus sujetos a partir de su 15 cumpleaños en adelante, durante una media de tres años y medio. No sorprendentemente, descubrió que los adolescentes que habían crecido en aquellas familias con peores ingresos multiplicaban por siete sus posibilidades de ser condenados por crímenes violentos, y doblaban sus posibilidades de ser condenados por delitos de drogas. Lo que le sorprendió fue que al mirar a las familias que habían comenzado siendo pobres y terminaron siendo ricas, los niños más jóvenes, que habían nacido en relativa riqueza, tenían tantas posibilidades de comportarse incorrectamente como adolescentes que sus hermanos mayores. Los ingresos familiares de por sí no era un factor determinante.

Se esbozan dos causas, pero solo la primera está de acuerdo con el "cierre cultural":

Una es que la cultura familiar, una vez establecida, sea "contaminante". Dicho crudamente, que puedes sacar al niño del vecindario, pero no el vecindario del niño (...) La otra posibilidad es que los genes que predisponen a la conducta criminal (varios estudios sugieren que existen tales genes) son más comunes en lo más bajo de la sociedad que en lo más alto, quizás a causa de una falta de autocontrol que también reduce la capacidad para conseguir ingresos.

Claramente, la segunda posibilidad viola el principio de cierre. No hay ninguna duda de que sólo por esto será recibida con más hostilidad y que hará aumentar automáticamente el rigor de prueba sobre la calidad científica de la hipótesis.

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