La excomunión de Nicholas Wade

Una lista de 144 biólogos, no todos especialistas en genética de poblaciones, acaba de publicar una carta de protesta en respuesta a una reseña sobre el último libro de Nicholas Wade publicada en New York Times Sunday Book Review. Dobbs, el autor de esa reseña, calificaba el libro como “engañoso, equivocado y peligroso”. Uno de los firmantes de la carta, Jerry Coyne, tiene ahora un post relativamente extenso explicando los detalles.

Básicamente, la carta reprocha a Wade por una supuesta apropiación ideológica de las evidencias de la genética de poblaciones que informan sobre diferencias biológicas entre grupos humanos. Los firmantes reprochan a Wade su especulación de que “evolución humana reciente diera lugar a diferencias globales en CI”. Wade ha estado quejándose desde el inicio de la controversia de que sus críticos en realidad no han leído su libro. Seguramente esto es así, ya que Wade NO habla en él sobre diferencias en CI.

Contrariamente a la afirmación de la carta, dicho sea esto de pasada, la evolución humana reciente con toda probabilidad SI es responsable de una parte de las diferencias en inteligencia entre grupos humanos, como ha explicado Steven Pinker para el caso de los judíos askenazíes.

Para resumir en extremo, apodemos describir dos grandes ideas de ciencia. Según la idea más luminosa, la ciencia es una “búsqueda de la verdad objetiva y nada emocional”. Pero como denuncia Daniel Kahneman esto no pasa de ser un mito. La ciencia es una empresa humana afectada por sombríos sesgos emocionales, cognitivos e ideológicos, incluyendo rasgos propios de mente de colmena y por el tipo de presiones sociales “conservadoras” y “progresistas” descritas por Thomas Kuhn. Y un ejemplo son estas mismas “cartas” y “declaraciones” conjuntas firmadas por una larga de lista de prestigiosos científicos reunidos en concilio.

Aunque esta declaración conjunta carece de valor científico como tal, ya que las verdades científicas no son similares a los dogmas conciliares, se puede apostar a que será citada copiosamente a partir de ahora, a la manera como los cristianos citaban Nicea o Calcedonia.

Leer también: Nicholas Wade, variaciones problemáticas del tema humano y Nicholas Wade y el fenotipo social.

Henry Harpending contesta en su blog:

El último medio siglo de genética poblacional ha estado más o menos dominada por el neutralismo, un modelo de cambio genético que postuló, en su forma más fuerte y común, que las diferencias de poblaciones son un reflejo pasivo de historias de flujos génicos y deriva genética. En la genética humana, especialmente, la selección habría sido de escaso interés. La idea de que las diferencias de grupos pueda ser un producto de la selección natural a muchos les parece aberrante. La reacción a modelos recientes de selección en humanos evoca una cita cuyos orígenes son turbios pero a menudo se atribuyen a una dama victoriana, reaccionando a las noticias sobre la teoría de la evolución por selección natural de Darwin: "Querido, confío en que no sea verdad, pero si lo es, recemos por que no se haga público".

Yo conocía la versión de la cita que solía emplear Gustavo Bueno, todavía más chispeante: "Esperemos que no sea cierto, pero si lo es al menos que la servidumbre no se entere".

En uno de los comentarios a la entrada, Geoffrey Miller da en el clavo. Refiriéndose a "los 144":

Si realmente confiaran seriamente en sus convicciones, habrían delineado una estrategia empírica para probar que Wade no lleva razón y proteger su doctrina de la Tabla Rasa. Es decir, una gran muestra basada en un análisis multicontinental sobre diferencias en la frecuencia de los alelos en miles de loci para predecir rasgos cognitivos y de personalidad. Sólo costaría unos pocos millones de dólares encontrar evidencias convincentes de que no existen diferencias genéticas a lo largo de grupos humanos en rasgos mentales.
Sin embargo, los firmantes no muestran ningún interés en absoluto en proponer una investigación que tal vez desafiaría su visión del mundo.

Para mí, estas son las tres principales conclusiones en torno a la carta de los 144: 1) Las declaraciones y cartas conjuntas no son ciencia. 2) Los firmantes de la carta no han leído el libro que critican y 3) No están interesados en fomentar un entorno de libertad académica y científica capaz de encontrar evidencias empíricas realmente concluyentes y decisivas.

Esta (PDF) es la respuesta a la misiva de Nicholas Wade.

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