Ideología sexual

Una predicción común entre los "revolucionarios sexuales" de los años sesenta es que la liberación de las instituciones "reaccionarias" de la pareja heterosexual llevaría a las personas a disponer de más y mejor sexo. Esta predicción nunca se ha visto cumplida, aunque siempre son posibles interpretaciones defensivas. Explicaciones típicamente ideológicas incluyen la atribución del persistente fracaso a vestigios de "sexismo", resistencia de las instituciones "heteropatriarcales" tradicionales, insuficiencia de educación sexual o falta de consultores sexuales especializados. Cualquier cosa excepto examinar los valores mismos que guían las tendencias modernas.

Según una encuesta británica sobre "actitudes sexuales y estilos de vida", reseñada por este blog de El País, la gente de hecho practica ahora menos sexo que las décadas pasadas:

Este es uno de los resultados más inesperados, y que ha suscitado más repercusión mediática. Parece que ahora estamos teniendo menos relaciones sexuales que antes. La interpretación más lógica a este hecho es que cada vez hay más gente sin pareja estable. Pero en la discusión de resultados del artículo, los investigadores apuntan que aún y teniendo en cuenta este factor, sí parece haber un ligero descenso en frecuencia relaciones sexuales. Lo achacan a vidas cada vez más digitales o mayor estrés, pero la verdad es que es un punto para investigar en mayor profundidad con encuestas específicas. Y a comparar con otras regiones del mundo.

Es decir, que la crisis de la pareja tradicional europea, junto con el aumento en el porcentaje de personas solteras de las últimas décadas, no está conduciendo a más sino a menos sexo. Justo lo contrario de la expectativa revolucionaria. Por eso los ideólogos sexuales y los parroquianos mediáticos califican el resultado de la encuesta como "inesperado". Contra todas las expectativas, algunos países como Japón parecen estar experimentando incluso una epidemia de apatía sexual. Por si esto no bastara, la mitad de las personas de la encuesta británica afirman padecer algún "problema sexual".

Aunque hay signos de cierta esperanza, como que los jóvenes de hecho sean menos transigentes con la infidelidad que los mayores, en otros sentidos la sexualidad de las sociedades occidentales sí que está asemejándose más a las promesas "revolucionarias". Realmente nos parecemos más a los bonobos, a veces exaltados como paradigma de sexo natural, en cosas como el aumento del "contacto sexual entre chicas jóvenes", mayor tolerancia a la homosexualidad, y más práctica de sexo anal en parejas heterosexuales.

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